29.03.2010 - Actualizado a las 16:43h
Esta es la historia de un sueño, de una aventura. Eso que uno imagina muchas veces a lo largo del tiempo, lo piensa e idealiza, lo teje y desteje con la seguridad de que muy difícilmente será posible. ¡Pero qué bonito sueño! ¿Será verdad eso de que cuando uno piensa y desea algo de corazón, se hace realidad?
Pues sí. Fue en primavera de 2.001. Una conversación, en el lugar y con los oyentes adecuados, desencadenó una serie de causalidades que nos llevaron hasta el Castillo Álvaro de Luna de Alburquerque. Allí encontramos acompañados de la persona que creyó y apoyó el nacimiento del festival. Ella era Antonia Álvarez, Gestora Cultural en aquel momento, que supo escuchar y nos supo comprender para podernos acompañar en el camino de crear un festival.
Desde el principio quisimos que nuestro festival fuera un encuentro cultural gratuito. Pretendíamos que, antes que nadie, fueran los propios jóvenes y habitantes de Guareña los que decidieran si querían o no ese concepto de festival. Y es que no queríamos hacer un festival de música, sino con música. Queríamos que estuviera abierto a muchas disciplinas artísticas, a todos los sabores y olores. Un festival sin fronteras.
El Sábado 12 de abril de 2.003, con pocos recursos pero mucha ilusión, comenzó el primer Festival Cultural Guoman, celebrado prácticamente en el centro del pueblo. Tuvieron lugar los primeros espectáculos, los talleres, pasacalles… y un gran cierre musical con el grupo local “El grito de munch”. Así empezó a crearse la familia, o más tarde denominado “Colectivo Guoman”.
Con los habitantes de Guareña y con aquellos que -por entonces poquitos- descubrieron un agradable lugar de encuentro y de convivencia en el corazón de Extremadura.
El año siguiente comenzamos a abrir el festival. Más Conciertos, comidas y artesanos ocuparon el centro de Guareña en busca de más espacio, pensando que vendría más gente
Y así ocurrió. La familia crecía. Nosotros mismos empezamos a conocer e incorporar a más personas al equipo del festival. Estábamos consiguiendo lo que en principio soñamos: que todo tipo de público pudiera convivir, aprender y disfrutar. “Acetre” fue profeta en su tierra y al año siguiente gozamos con “Los niños de los ojos rojos”, “Sinkope” o “Démona”. Seguíamos creciendo en público y en equipo, dando forma entre todos a eso que llamamos el "espíritu Guoman".
Afortunadamente, a la confianza y al entusiasmo del Colectivo Guoman y del Ayuntamiento se fueron uniendo otras entidades públicas y privadas. De esa forma conseguimos seguir creciendo sin perder la gratuidad
Se fueron sumando más artistas, actividades y escenarios: los cuentos, el cine, el vídeo documental, la escenografía, la pintura, las artes circenses, el teatro, la plaza de Abastos, la c/ Grande y Don Diego López, y la zona de acampada. En definitiva, conseguimos acercarnos a la estructura ideada: muchas actividades en diferentes lugares de la población durante el día, y por la noche todos al corazón de Guareña, la Plaza de España. Vaya nuestro agradecimiento a todas las personas y entidades que nos han permitido, durante unos días, ocupar sus calles e instalaciones
Y aquí estamos, en este siglo tan complicado y esperanzador cumpliendo años. La verdad es que cuando iniciamos este camino no pensábamos llegar tan lejos. No hemos imaginado el futuro; hemos intentado aprender del pasado y concentrarnos únicamente en el presente para mimar y empujar esta aventura colectiva. Tal vez por eso, entre todos (público, equipo y artistas) hemos ido creando este encuentro anual tan fascinante, tan lleno de vida y corazón
Nos sentimos -en plural porque todos formamos parte del Guoman- particularmente satisfechos de la capacidad de convocatoria alcanzada. Hemos pasado de unos cientos a muchos miles de personas, pero el impulso inicial no ha cambiado. Queríamos que fuera para todos los públicos, para los de dentro y para los que recorren cientos de kilómetros cada primavera para acercarse a Guareña, y lo hemos conseguido. Ese era el sueño del sueño: grandes y pequeños, cercanos y lejanos compartiendo disfrute, sentimientos y aprendizaje.
Y los agradecimientos: en primer lugar a los habitantes de Guareña (simpatizantes y detractores). Sin ellos, sin vosotros, os aseguro que el Guoman no habría llegado hasta aquí. Sin vuestro apoyo, cariño y participación este sería un festival más, pero no tendría alma.
Hablando de alma, el segundo agradecimiento es para el equipo que hace posible el festival. Al comienzo éramos una veintena de personas, y ya superamos los ciento cincuenta. Personas que, cada uno con su trabajo, dedican una parte de su tiempo, de su sabiduría y de su corazón a mantener encendida esta llama, a expandir el "espíritu Guoman". No nos rindamos el Guoman es nuestro.
Y el tercer agradecimiento, a los artistas, a los manager y a los técnicos. Sabemos con certeza que habéis dado lo mejor de vosotros, que habéis entendido de qué va esta historia del Guoman
Por último nuestro abrazo a los patrocinadores, a las entidades públicas y privadas que, con su apoyo, sostienen la infraestructura y los contenidos del festival. Patrocinadores que, además, nos han permitido pensar, trabajar y poner en pie cada año el festival sin ningún tipo de presiones ni condicionantes. Hemos podido trabajar en libertad, algo que en estos tiempos tan difíciles no es precisamente fácil.
Juan Antonio Mancha
|